El caso Taringa

CC 917 press

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento de Alberto Nakayama y sus socios, Matías y Hernán Botbol, responsables del sitio Taringa! Los fallos pueden consultarse aquí y una buena cobertura, para contrastar con esta, se encuentra en el blog Derecho a Leer. Los medios y distintos blogs ya han analizado los entretelones del caso, por lo que no lo voy a abordar directamente.

En este blog nos fascina la difícil relación entre Internet y los medios tradicionales de comunicación. Internet puede representar una crisis terminal para muchos modos de explotar las obras artísticas o una oportunidad para acceder a otro mercado, global, dinámico y pujante. Así, hemos visto que el consumidor, bajo ciertas circunstancias, está dispuesto a pagar para ver obras audiovisuales, aunque tenga acceso a alternativas ilegales. También hemos analizado como está evolucionado el mercado de la música, adaptándose y hasta aprovechándose de la Red. Finalmente, hemos observado buenos augurios para el mercado editorial.

Por supuesto, no todo es color de rosas. La piratería “on-line” es un problema; todas las industrias “de contenido” la han sufrido con distinta intensidad. No hacen falta estadísticas para constatar que las discográficas y los vídeoclubes, por ejemplo, van camino a la extinción. Otras industrias, como la televisión y el cine, sobreviven porque a los consumidores les interesa el acceso a estas obras apenas salen al mercado y esa ventana, cada vez más chica, más nuevas formas de explotación, ayuda a sus productores. El mercado editorial también es sacudido por el entorno digital aunque el libro como objeto todavía tiene valor para el lector. El Software, los medios de prensa, en fin, la vida misma también se está adaptando a este salvaje nuevo mundo. Ni los abogados, por suerte o por desgracia, estaremos fuera de la movida.

Anticipo mi conclusión: debemos intentar lograr que los creadores sean adecuadamente compensados por la explotación de sus obras en Internet. No es un debate sencillo porque, primero, hay que ponerse de acuerdo en quienes son los creadores, como se los compensa y cuándo está compensación es adecuada. Pero además no es sencillo porque los intereses encontrados llevan a cierto cinismo en el debate. Federico Wiemeyer, lo dijo en su cuenta de Twitter, “quien esté libre de downloads, que tire la primera piedra”. Del otro lado tampoco son mejores, se habla de la cultura libre y de usuarios que simplemente quieren acceder a ella y se olvidan que hay mucha gente haciendo mucha plata con mucho contenido creado por otros y entre esa gente no se encuentran, precisamente, los creadores de ese contenido.

El modelo de negocios de Taringa! El rol de los usuarios

Taringa! tiene casi 15 millones de usuarios únicos y ocupa el puesto 145 en el ranking mundial de Alexa y el puesto 9 de Argentina. Es una plataforma, el contenido -a veces de una calidad extraordinaria- es creado por sus propios usuarios. El problema legal de Taringa! es que buena parte del material subido por sus usuarios son enlaces a contenido protegido, se trate de películas, videojuegos, ebooks, etc. En este sentido Taringa! es lo que se llama un “indexador”: una colección de enlaces. Y los enlaces llevan a los “Cyberlockers”.

Entre los “cyberlockers” más populares se encuentran Megaupload, Hotfile, Rapidshare y Filesonic. Cualquier usuario puede subir un archivo y el sistema le provee un hiperenlace a este. Pero estos sitios, en general, no cuentan con un sistema de indexación de archivos, es decir no cuentan con un motor de búsqueda. Aunque existen motores de búsqueda desarrollados por terceros, la única forma eficiente de acceder al contenido es con el enlace. Entre los indexadores, como Taringa!, y los “cyberlockers” existe una relación simbiótica, que les sirve a ambos para monetizar su modelo de negocios pero también para defenderse de acusaciones de piratería.

Comencemos con los modelos de negocios. Taringa!, como la televisión, vende publicidad y su producto son los usuarios. Así como el programa con más rating recibe más anunciantes, para facturar en Internet se necesitan usuarios que visiten la página: a mayor cantidad de usuarios, mayor facturación. Los “cyberlockers” operan con el mismo principio, el usuario, antes de poder bajar el contenido, debe someterse a anuncios. Los “cyberlockers” también tienen distintas categorías de usuarios, los usuarios “básicos” ven más publicidad, deben esperar unos segundos para bajar el contenido y tienen limites de bajadas; o pueden pagar un abono y evitar todas estas barreras. Pero nos falta un eslabón más en la cadena. El usuario que sube contenido. Es que si bien es cierto que muchos usuarios suben contenido por razones altruistas, también puede ser un negocio: la mayor parte de los “cyberlockers” pagan a los usuarios que suben contenido y la compensación está relacionada con que popular es el contenido subido. Como ejemplos, los programas de compensación de Hotfile y Filesonic.

Pero esta estructura también sirve como defensa legal. Los “indexadores” alegan que ellos no son responsables por el contenido alojado en terceros sitios; que no pueden controlar si cada uno de los enlaces dirige a contenido legal o no y que dan de baja los enlaces denunciados como infractores. Los “Cyberlockers” afirman que ellos solo proveen espacio de alojamiento, que no permiten búsquedas en sus sitios y que, en definitiva, son los usuarios los que deciden, y son responsables, por el contenido que suben. Por supuesto, la defensa de los “cyberlockers” se diluye desde que pagan por contenido popular y ese contenido, es obvio, es contenido protegido y no el álbum de fotos familiar. En febrero de 2011 la MPAA inició una demanda contra Hotfile, entre otras razones por este sistema de compensación, la demanda está en trámite.

En el futuro todos tendremos que adaptarnos a la red… incluyendo Taringa!

Uno de los argumentos de los defensores de Taringa! es que son los titulares de contenidos y los medios tradicionales quienes deben adaptarse a esta nueva realidad. Eso es solo parcialmente cierto, porque los nuevos modelos de negocios también deben adaptarse. Youtube es un ejemplo de ello: en sus comienzos su situación legal era tan gris como la de Taringa! y Cuevana pero, con el tiempo, adaptó su modelo de negocios, colaboró con los titulares de contenido, estableciendo sistemas de compensación y controles para proteger la propiedad intelectual. El año pasado, Google, actual dueño de Youtube, ganó en primera instancia una demanda del gigante del entretenimiento, Viacom, por infracción de propiedad intelectual. Si bien el caso está en apelación, una de las razones de la victoria de Google fue que pudo demostrar los esfuerzos que realiza para proteger la propiedad intelectual de terceros.

El problema está siempre en el balance. Internet es un muy valioso mecanismo que incentiva el debate público, la distribución de información y la plena vigencia de la garantía de libertad de expresión. En ese sentido Internet debe ser protegido. Pero también merecen protección aquellas industrias y personas que, con el contenido que crean, contribuyen a ese debate e intercambio de ideas.

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11 respuestas a El caso Taringa

  1. Pingback: Enlazar o no enlazar. La experiencia canadiense « Entremedios

  2. Coincido en que Taringa y otros que lucran por contenido ajeno no son del todo simpáticos. Y que su “modelo de negocios” no está del todo bien. Sin embargo acá el tema es que, mediante esa separación de roles que se describe en el post, se logra separar la piratería en acciones que individualmente no pueden ser penadas sin penar muchas otras conductas legítimas. En concreto: se discute si enlazar puede ser un delito.

    Supongo que la clave va por lo que se dice en el artículo, el demostrar que se hace un esfuerzo para remover violaciones… Si esto no se incluye claramente como causa en los procesamientos está el peligro de terminar estableciendo prohibiciones injustas de alcance difuso.

    • Francisco de Zavalía dijo:

      Gracias por pasar y por el comentario.
      Efectivamente, prohibir los enlaces, a secas, es prohibir la red. Si te interesa el artículo anterior a este comenta un fallo de la Corte Suprema de Canadá que llega a tu misma conclusión.
      Me parece que el tema pasa por una legislación más clara. Es evidente que no puedo ser responsable simplemente por enlazar a contenido ajeno.
      Me parece que reglas claras y muy sencillas que lleven a concluir que enlazar no te vuelve responsable es lo que hace falta y, para quienes se aprovechen, excepciones también claras y duras.

  3. Mariano dijo:

    Estoy completamente de acuerdo n se puede penalizar ‘el enlazar’, como dicen ustedes. Taringa no puede ser respnsable por lo que hacen sus usuarios, o sì? Yo creo que sì hay un tema de responsabilidad y participaciòn necesaria, que en cierta manera perjudica la posiciòn de Taringa.
    Lo quesì es muy cierto es que se necesitan reglas claras para que esto no suceda. Si separamos las ‘acciones’ como dice el comentario anterior es muy difìcil de que cada una sea entendida como un delito, si las juntamos o enlazamos, se constituye el delito, pero no podemos ir contra los usuarios o contra los ‘cyberlockers’ convirtiendo en injusto el castigo solo a Taringa. En última instancia no estamos buscndo que se haga justicia? Saludos y los felicito porque es muy interesante el blg

    • Francisco de Zavalía dijo:

      Gracias por comentar Mariano.
      En general estoy en desacuerdo con las acciones penales. Creo que meter preso a alguien por bajar una película no tiene sentido. Pero la justicia penal puede ser necesaria en casos de algunos intermediarios o, por ejemplo, las verdaderas bandas mafiosas que venden libros y dvds truchos.
      Para mi la justicia civil alcanza en la mayor parte de los casos y entiendo que no tenes el problema de “penalizar” el enlace. Me gusta la legislación americana. En general, enlazar no te convierte en autor o editor de nada y, por tanto, tampoco responsable de nada. Así si enlazas a un artículo que me insulta, vos estás a salvo y el único responsable, si es que hay responsabilidad, es el autor del artículo. La única excepción son los casos de infracción de derecho de autor en donde para no ser responsable tenes que dar de baja el enlace cuando te lo piden y establecer mecanismos de filtrado, entre otras cosas.
      Si tu modelo de negocios se basa en enlazar o almacenar contenido de terceros entonces no podes alegar que cumplis con la ley dando de baja los enlaces cuando te lo piden.
      ¿Quién decide cuando sos un inocente enlazador o un empresario de los enlaces? Un juez en base a normas claras y sencillas.

  4. Roy dijo:

    Para mi el tema pasa por buscar una forma de pagar a los autores de una manera justa, (mira que aqui no digo a los dueños de los derechos de autor). Se puede pensar en un tipo de impuesto o en alguna otra forma que asegure la justa recompensa. Sobra decir que no sera una lucha facil, porque los autores y los dueños de los copyrights (que muchas veces no son los mismos, algo que tambien me parece merece que lo analices sobre quien realmente se lleva la plata en el caso del modelo tradicional), estan acostumbrados a recibir muchiiisimo dinero. Cosa que no me parece mal, pero que a todas luces depende de un modelo de negocios completamente obsoleto. Vender poco a un precio muy alto o aprovechar la red para vender barato a muchos potenciales compradores. El tema pasa por hacerlo facil al usuario. Cuevana lo hace facil al usuario… Netflix tambien. Pero el catalogo de Cuevana es muchisimo mas extenso.

    Para mi el tema va mas por el lado de que la generacion que defiende el modelo tradicional esta formado por personas que no entienden a la internet, y no son capaces de ver mas alla de sus narices. No es la primera vez que sucede, ya sucedio antes y seguira sucediendo. Internet no sera la ultima invencion del hombre que cambie el status quo de las cosas. Que cosas no veremos en el futuro… No aprenden de lo que paso con Napster (para ellos fue una victoria), mataron uno y aparecieron 100, y esa seguira siendo la tendencia. Yo me pregunto las leyes estan hechas para controlar aquello que la sociedad considera punible. Si la mayoria de las personas del mundo esta a favor de un libre intercambio de cultura, para consumo privado, personal y no para negocio. Porque es que se nos llama piratas, no deberia la ley adaptarse en lugar de convertir a una buena mayoria de la poblacion en criminal?

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