El empleado del mes: Franz Joseph Haydn

Franz Joseph Haydn

Franz Joseph Haydn (1732-1809) es uno de los compositores más prolíficos de todos los tiempos. Es considerado como el padre de la sinfonía y el cuarteto para cuerdas. Fue amigo de Wolfgang Amadeus Mozart y profesor de Ludwig Van Beethoven, con quienes integró lo que se ha dado en llamar la Primera Escuela Vienesa, también llamada Escuela Clásica. No es casualidad que esa escuela haya dado nombre a todo este género musical (música clásica).

Haydn vivió durante uno de los períodos más turbulentos de la turbulenta historia Europea: la edad moderna. Fue una época de revoluciones. Revoluciones científicas, que desencadenaron las revoluciones industriales. Una revolución económica, que produjo el ocaso del feudalismo y el ascenso de la burguesía. Y por supuesto, fue una época de revoluciones políticas. Las colonias de américa del norte se emanciparon de los ingleses y los franceses, al instaurar la República, acabaron con la monarquía absoluta de los Borbones. La República Francesa, a su tiempo, fue derribada por Napoleon, quien exportó sus principios, a fuerza de cañones, por toda Europa.

La música no fue ajena a estas revoluciones. Durante toda su historia, los músicos profesionales se habían ganado la vida tocando en ferias o tabernas o gracias al mecenazgo de los ricos. En la época de Haydn, este patronazgo lo ejercían los nobles y la Iglesia pero, como todos los demás aspectos de la vida europea, esto estaba sufriendo una paulatina pero transformadora evolución. Es que la nueva burguesía era ilustrada y tenía dinero. La burguesía practicaba la música y con esto nació la industria de la edición de partituras musicales. La burguesía también consumía música y de está época datan la explosión de casas de opera, el nacimiento del productor teatral y la posibilidad de los músicos de ganar dinero a partir de estas obras en forma independiente.

Haydn, el músico más prominente de su época, vivió de lleno está evolución de la música como negocio. Fue corista, cantante de serenata, profesor de música, asistente de un violinista y, a medida que sus habilidades y reputación aumentaban, comenzó a recibir el patronazgo de la nobleza. En 1761, con su reputación cementada, le fue ofrecido -y aceptó- uno de los mejores cargos al que un músico podía aspirar en esa época.

Los Príncipes de Esterhazy y el contrato de Haydn

Los Príncipes de Esterhazy, nobles de origen húngaro, eran en la época de Haydn los más grandes terratenientes del Sacro Imperio Romano Germánico que, en poco tiempo y gracias a Napoleón, se convertiría  en el Imperio Austriaco. Los Esterhazy eran tan ricos que a veces sus rentas eran mayores que las del propio emperador. Con ese poder, y ese dinero, la corte del Príncipe Paul II Anton, era una de las más brillantes de Europa, digna de contar entre sus sirvientes al mejor compositor de Europa.

Que Haydn era un sirviente es algo de lo que no quedan dudas luego de una lectura de su contrato de trabajo.

“10. Sin perjuicio de ello, se considera innecesario detallar en escrito los servicios que se requerirán del mencionado Joseph Heyden porque su Serena Alteza tiene la esperanza que él, por su propia voluntad, llevará a cabo no solo estos servicios sino también aquellos que, de tiempo en tiempo, su Alteza considere apropiados. Heyden también ordenará la orquesta y la mantendrá en ese estado que le traerá honor él mismo y redundará en los beneficios adicionales que su Alteza graciosamente le confiera.”

Es obvio que el lenguaje formal de un contrato, sobre todo cuando una de las partes es un noble, tiene mucho de sobre cargado. Pero el mismo Haydn decía que su habilidad de presentarse a primera hora, perfectamente vestido y con la peluca bien empolvada, se la debía a esta obligación diaria de presentarse ante el Príncipe. El contrato, que vale la pena leer completo, tampoco deja duda que las composiciones de Haydn pertenecían a su patrón y no a él mismo. En 1791, cuando se renovó el contrato, la cláusula de propiedad intelectual fue suprimida. Para entonces, la fama y el prestigio de Haydn, seguramente le otorgaba algún poder de negociación.

La vida de un músico de Corte no era fácil ya que estaba sujeta a los caprichos de su patrón. En 1762, el Príncipe Paul II Anton falleció y lo sucedió su hermano Nikolaus, que tocaba un ahora oscuro instrumento llamado baritón. Haydn compuso 175 obras para ese instrumento, además de más de cien sinfonías, innumerables cuartetos para otros instrumentos, misas y un sinfín de otras piezas. Todos los días, Haydn y sus músicos, tenían que estar a disposición del Príncipe para entretenerlo y esto lejos de sus familias a las que no veían la mayor parte del año. Era una época sin derecho para los trabajadores, interpretes o autores y la única defensa que tenía un músico era su talento. Y Haydn tenía bastante.

Justamente un reclamo laboral fue el origen de una de sus composiciones más famosas, la Sinfonía de los adioses. Podría relatar esta anécdota pero, para el final, considero que es mucho mejor que Sir Peter Ustinov lo haga.

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