Jonathan Coulton, el músico que abraza la Red

Una industria en problemas.

La industria discográfica está en ruinas. En los últimos años las ventas de disco -físicas y digitales- se han desmoronado. Muchos apuntan a la piratería como la principal responsable de esto. Otros, señalan que el disco tiene que competir no solo con otras formas de disfrutar la música (Youtube, etc.) sino también con nuevos productos culturales como video juegos y E-Books, que nos quitan el poco tiempo libre que antes dedicábamos a la música.

Cualquiera sea la verdad, lo cierto es que la industria discográfica pasa un muy mal momento. La pregunta es como afecta -y afectará- esto a la producción de música en general. Es que esta industria hace tres cosas muy bien.

En primer lugar, financia a los músicos. Por cada banda exitosa, por cada músico millonario, hay cientos de bandas y músicos que nadie escucha o solo agradan a un nicho. Las discográficas utilizan parte de las ganancias de los primeros para financiar las perdidas, que ocasionan los segundos.

En segundo lugar, promociona a la música. Para pasar de la oscuridad al estrellato -o por lo menos para vivir de la música- se necesita talento, mucha suerte y algo de difusión. En esto último, las discográficas brillan: se aseguran que la música pase por la radio, promocionan a la banda, logran patrocinios, entrevistas y realizan muchas otras acciones de “marketing”.

En tercer lugar, distribuye la música. Tiempo atrás, cuando el soporte era físico, ellas -y solo ellas- tenían los recursos y la organización necesaria para hacerlo.

Es claro que, cuando el soporte es digital, la distribución, y en parte la difusión, se hacen hoy gracias a la Red.  Lo que no es para nada claro es como se financiará la música sin discográficas.

Aquí entra en escena Jonathan Coulton.

El músico del medio millón de dólares.

“Hace 20 años me mudé a Nueva York para vivir de la música. En vez de ello, conseguí un trabajo en la industria del Software”, dice Jonathan.

El año pasado, sin una discográfica y sin que su música se pasé por la radio, facturó alrededor de medio millón de dólares. Esta suma, menos impuestos, es casi toda ganancia porque gracias a la Red, sus costos de difusión y distribución son bajos.

Pero ¿Cómo logró este hombre no solo vivir de la música sino vivir muy bien de ella? Con talento, esfuerzo y con suerte, por supuesto.

En el año 2005, renunció a su trabajo de programador y decidió dedicarse por entero a la música. Se puso como objetivo componer por lo menos una canción por semana y subirla a su blog.

Su primer gran éxito fue el tema “Code Monkey”, seguramente autobiográfico, que comparte muchas características de su obra: canciones “pop”, alegres, y que hablan a esos “nerds” con los que tanto tiempo trabajó.

Ese tema, que hablaba directamente a muchos de los usuarios de la Red, fue mencionado y publicado en un par de sitios especializados como Slashdot. Debido a la naturaleza “viral” de la red, pronto el tema fue escuchado por millones. Con el tiempo, Jonathan se convirtió en una pequeña celebridad, fue inclusive objeto de una nota en la prestigiosa revista del New York Times.

Tan solo un año después de dedicarse de lleno a la música, Jonathan había logrado ingresos de 3000 a 5000 dólares por mes, lo que le aseguraba una tranquila vida de clase media (en EEUU, obviamente). En el camino se dio cuenta cuenta de una nueva realidad en la Red: los fans no solo quieren comprar tus productos, también quieren conectarse contigo. Un fan le diseña -gratis- las ilustraciones de sus temas, otros lo ayudan con algún solo complicado de guitarra, algunos otros lo aconsejan de nuevos modos de lograr ingresos de su música. Jonathan responde todos los mails personalmente y es un activo comentarista en su propio blog. Todos sus fans lo ayudan con la difusión de su música, tweeteando, subiendo videos a Youtube o votandolos.

Jonathan también tiene una forma distinta de organizar sus conciertos en vivo. Realiza encuestas en su sitio para saber donde viven sus fans; organiza un concierto y voila! gana 1000 dólares por concierto.

En el 2006, el 41% de los ingresos de Jonathan provenía de la venta digital de su música, la mayoría vendida en su propia página (por lo que evita comisiones), un 29% de la venta de Cds, un 18% de la venta de entradas a sus conciertos y un 11% de la venta de remeras.

¿Es replicable el éxito de Jonathan Coulton?

Esa es la pregunta del millón de dólares. Claramente, Jonathan escribe sus canciones para un nicho de  personas que, además, son ávidos usuarios de la red. No solo compran sus canciones sino que lo ayudan a producirlas y, sobre todo, a difundirlas.

En este sentido, Jonathan es un ejemplo de lo que Chris Anderson ha llamado “La larga cola”. Una disquería  tradicional, probablemente, no distribuya los discos de Jonathan porque es poco popular  en relación con el resto del cátalogo: estas tiendas tienen un limitante que es el espacio físico, el que  tienen que aprovechar vendiendo éxitos. Veinte años atrás, Jonathan no tenía otro destino que ser un  programador de Software.

Internet significa que ya no hay más limitantes físicos: Amazon o Itunes – o el propio Jonathan –  pueden distribuir todos los temas que se les ocurra y siempre habrá alguien que los compre. Y ahí hay  otra ventaja respecto a una disquería tradicional: el mercado de Amazon es global por lo que el  pequeño nicho al que agrada Jonathan, llevado a una escala internacional, se transforma en millones  de potenciales fans y consumidores.

Aún así, no es claro que el éxito de Jonathan sea tan fácilmente replicable. Sigue existiendo el problema de como financiar a los músicos y a las bandas ¿Qué sucederá si, finalmente, las discográficas cierran sus puertas? Obviamente, las editoriales musicales seguirán existiendo por largo tiempo. Estas son las que se dedican a gestionar los derechos por exhibición pública, que es otra forma de ingresos para los músicos. Ellas tal vez tendrán que reemplazar -conjuntamente con nuevos actores- a los músicos.

Finalmente, no me queda para nada claro si un artista argentino puede replicar el éxito de Jonathan. Con el alto nivel de piratería que existe en nuestro país, un artista argentino solo puede vivir -a diferencia de Jonathan- de la exhibición pública de sus obras (que solo alcanza a los artistas verdaderamente populares), de la venta de entradas a conciertos y de la venta de camisetas. Las ventas de discos -físicos o digitales- son casi inexistentes.

Nota: las imágenes que ilustran esta nota son promocionales, la de Jonathan Coulton es de autoría de Dale May. Fuentes principales: “Sex, Drug and Updating your Blog” y “An Internet Rockstar Tells it all“.

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9 respuestas a Jonathan Coulton, el músico que abraza la Red

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  3. Nicolobo dijo:

    O sea, Jonathan sobrevive del mismo modo en que sobrevivían los músicos antes de la invención del disco. El disco es un invento muy moderno, años 20/30 (y al principio muy limitado tecnológicamente). Desaparecido el disco como formato válido (por sus costos), los músicos deberán apechugar y, seguramente, la música en vivo será una entrada importante (las clases quizás también), la música por encargo. Es decir, todo lo que hacían los músicos en las épocas en que el disco aún no había aparecido. Y no vamos a decir que en esa época no existieron grandes musicos….
    Yo creo que los derechos intelectuales son “hijos” de la tecnología, llamale imprenta, discos, lo que sea. Si la tecnología no protege, a la larga los abogados no podremos hacer nada. Para las empresas es reconvertirse o quebrar (como quebraron o se reconvirtieron muchos editores musicales cuando apareció el disco). Es un derecho cuyas posibilidades de defensa frente a las violaciones cometidas son extraordinariamente mínimas. Es más, si yo fuera presidente de una de esas compañías abandonaría la idea del litigio. Ya mismo, antes de que lo honorarios me coman los mocos….
    Saludos
    Nicolobo
    PS: aclaro que además de abogado soy músico aficionado….¿me comprenden las generales de la ley?

    • Gracias por pasar. Efectivamente el disco es un invento moderno pero la venta de música tiene un poco más de años.
      La venta en partituras, discos o digital ayudó a crear una clase profesional de músico, independiente. Antes, la única forma de ser músico era por el patronazgo de la iglesia o de los ricos.
      Aún hoy Jonathan -o por lo menos hasta el 2006- vive de la venta de su música, en su mayor parte.
      En otro artículo del blog, los contratos 360 cuento un poco de otro “modelo de negocios” que implica explotar muchas otras cosas más que la música en si. Pero ese modelo, como este, no es para todos.
      Te comprenden las generales de la ley. Y por eso deberías escribir algo acerca de este tema, ya que lo tenes mucho más claro que yo.
      Saludos.

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  5. Juan dijo:

    “¿Es replicable el éxito de Jonathan Coulton?” me gustaria hacer la misma pregunta dentro del modelo tradicional, es decir por cada musico que gana medio millon de dolares al año con el contrato de una discografica, hay miles y miles intentando llegar, que necesitan trabajar de otra cosa para vivir y que a pesar de dedicarse a la musica, no ganan dinero con ella y probablemente nunca lleguen a hacerlo, entonces tambien cabe la pregunta, ¿es replicable el modelo de negocios de las discograficas para todos los musicos? la realidad hasta ahora es que no lo es y nunca lo ha sido! excepto que el modelo para una minoria de menos del 1% pueda ser considerado replicable (me remito al articulo “Por favor, ¡pirateen mis canciones!” de Nacho Escolar), Cuando desde la industria se habla de que tal o cual cosa (el copyright, los royalties, el canon, etc etc) “es el medio de vida del artista”, se refieren a ese menos del 1% de los artistas, no a todos. En definitiva, el modelo de las discograficas no es replicable y es solo valido para una minoria: es la excepcion, no la regla. Entonces, me parece, que es desde esa perspectiva algo quimerica desde donde hay que arrancar con el analisis de las posilibilidades del musico en la red, con la diferencia que la red le otorga mucha mas autonomia, le entrega el contacto directo con su publico y le permite pensar en ganar dinero montado sobre la abundancia y no sobre la escasez de musica!

    Muy bueno el articulo, pero no podi dejar de marcar este punto, saludos!

    • Francisco dijo:

      Tenes absoluta razón. Por eso comienzo diciendo que, 10 años atras, este músico no podía aspirar a otra cosa que a un ascenso en la empresa de software donde trabaja. Y también es cierto que el modelo tradicional tampoco garantiza hoy a nadie que va poder vivir de su arte.
      Porque no son las leyes, ni los modelos de negocios, los que “obligan” al consumidor a preferirte: es tu talento, tu suerte o tu excelente maquinaria de promoción. Siempre fue y será así y por ello pocos pueden vivir de la música.
      Pero las leyes si pueden protegerte y ayudarte a cumplir ese objetivo. En eso es lo único que disentimos!
      Ahora, para un Artista musical, Internet es una bendición porque, como decís y como demostró este músico, te da herramientas para contactarte con tus fans, en una escala global. Y entonces no necesitas ser Justin Bieber para ganar plata con tu musica, porque el aún los nichos son cientos de miles de posibles consumidores.
      Pero tu reflexión es válida y la comparto 100% de hecho en el último artículo del blog llego a una conclusión parecida “Internet cambió las reglas del negocio pero no las cambió tanto”

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