Como proteger un truco de magia

Los magos no conocen las leyes secretas que gobiernan el universo porque estas no existen. Son simples artistas, muy talentosos, que están entrenados para mentirnos. Pero nosotros también ayudamos porque queremos creer, queremos ser engañados. Dudo que alguien, en esta época de efectos especiales, no se sorprenda con este simple truco.

La innovación en el mundo de la magia

No es extraño entonces que esta milenaria industria genere un negocio multimillonario. Lo que sí es extraño es que la magia parece desmentir uno de los principios fundamentales de las leyes de propiedad intelectual: que sin la protección que brindan estas leyes no pueden existir mercados con fuerte innovación.

Pero esta industria funciona con sus propias reglas. Los trucos de magia circulan libremente entre los magos y existen instituciones, revistas y empresas que se dedican a divulgar estos secretos entre la comunidad de magos amateurs y profesionales. Y sin embargo, la industria de la magia es altamente innovadora.

Una primera razón para esto es que la magia es una rutina artística. El truco en si es importante pero mucho depende de como lo engalana el mago y de sus propias dotes histriónicas. Por eso,  entre los magos está peor visto robar una rutina que un truco.

Bautier de Kolta

Por supuesto, la explicación no es tan sencilla. Existen tres “niveles” de trucos. Los simples, que se venden en cualquier casa de curiosidades; los  “comunes”, que circulan entre profesionales; y los grandes trucos, que susurran entre secretos los grandes maestros. Estos últimos son los que generan fama, riqueza, envidia y traiciones. En 1870, por ejemplo, el gran mago francés  Bautier de Kolta estaba en el escenario con uno de sus  trucos más famosos, que consistía en hacer aparecer flores de papel del aire mismo. Ese día una ráfaga de viento hizo volar una de las flores al público y un asistente al show la tomó y salió corriendo. Pronto el truco fue realizado por un sinfin de imitadores y, hoy en día, las flores de Kolta se consiguen en cualquier casa especializada.

Pero el mayor problema que enfrentan los magos no es que un rival les copie el truco o la rutina sino que se revele al público el secreto del truco. Crear un buen truco de magia requiere esfuerzo, talento y tiempo. Los magos están dispuestos a afrontar está inversión porque suponen que el truco la repagará. Pero, todos sabemos, que conocer el secreto arruina el truco.

¿Cómo protegen los magos sus creaciones?

Las leyes de derecho de autor no les sirven.  Estas no protegen las ideas en sí sino solo su expresión (art. 1 Ley 11.723). Y porque las ideas no tienen protección cualquiera puede replicar, a su modo, un truco o revelar su secreto.

Tampoco sirven las leyes de patentes porque para obtenerlas hay que demostrar la novedad de la invención y para eso, por supuesto, hay que revelar el secreto.

Las leyes que protegen los secretos comerciales (Ley 24.766) tampoco son muy efectivas porque el mago tiene que demostrar que el truco no puede ser fácilmente conocido por otras personas de su mismo circulo (otros magos). La ley también exige que quien pretende ampararse en ella realice esfuerzos para proteger el secreto, que es precisamente lo que los magos no hacen cada vez que realizan su rutina en público: siempre está la posibilidad de que otro mago, o un amateur talentoso, descubra el secreto del truco.

Cualquiera sea la protección legal que los magos intenten el problema es siempre el mismo: para hacer valer la protección del derecho de autor, de las leyes de confidencialidad o de las de patente hay que litigar y litigar obliga a revelar el truco. Por eso, los magos protegen sus creaciones con reglas informales que ellos mismos se encargan de hacer cumplir.

En primer lugar los distintos niveles de truco que señale arriba son una barrera de entrada al gremio. El común de los mortales solo accede a los simples, disponibles en cualquier revista o escuela de magia medio pelo.  Para acceder a los comunes el mago necesita asistir a conferencias, charlas y  comprar libros especializados, lo que lleva tiempo y esfuerzo. Y solo un gran mago accede a los grandes trucos pagando o poniéndose bajo la protección  de un colega. En este proceso de aprendizaje los magos van internalizando las reglas informales de este gremio:

  • El primer mago que invente un truco debe ser reconocido como su inventor.
  • Si un truco no ha sido divulgado, compartido o recreado masivamente solo su creador puede utilizarlo.
  • Nunca, nunca se debe revelar el secreto al público.

Si un mago viola estas reglas pierde prestigio en la comunidad. No se lo invita a los eventos de la profesión y sufre el escarnio de sus pares. Por eso he visto un programa en cable donde un mago enmascarado revelaba los secretos. De la misma manera, los magos “controlan” los demás participes del negocio: si una tienda o revista especializada copia o revela un truco, perderá clientela y se verá forzada a cerrar (esto sucedió). Parecería que es más difícil hacer cumplir estas reglas a terceros ajenos a la comunidad, como el canal que produjo el programa del mago enmascarado, pero solo un mago puede revelar los secretos. Así, finalmente, alguien reveló el nombre del mago enmascarado, Val Valentino, que tuvo que “exiliarse” en Brasil por el escarnio de sus colegas, por algún tiempo (hoy está de vuelta en acción).

¿Crisis de las reglas informales?

Sin embargo, no todo es color de rosas. Jim Steinmeyer, uno de los “ingenieros de trucos” más prolíficos de nuestros tiempos, afirma que cientos de magos han adquirido legitimamente su truco Origami pero que miles más han elegido adquirirlo de un imitador en Indiana, otro en Sicilia y de un grupo de ingenieros chinos. Steinmeyer, que también diseñó el truco por el cual David Copperfield hacía desaparecer la estatua de la libertad, hoy prefiere escribir libros de magia antes que invertir esfuerzo en un negocio que ya no le es rentable.

Otro famoso mago, Teller, de Penn & Teller, acaba de demandar a un colega que ofreció revelar el secreto de su truco, la rosa y su sombra por dinero.  Teller registró su truco en la oficina de registro de derecho de autor americana en 1983 y es en base a esta normativa que intentará detener al mago rebelde (spoiler alert: el último enlace lleva a un artículo que revela el truco). Teller cuenta que está es la primera vez que inicia acciones legales porque hasta ahora una simple llamada telefónica bastaba para recordar a sus rivales las reglas informales de la profesión.

Queda por ver si estos son incidentes o un cambio de tendencia en esta milenaria industria. Yo prefiero creer que es lo primero y que en el mundo siguen existiendo los magos honrados.

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16 respuestas a Como proteger un truco de magia

  1. Francisco dijo:

    La mayor parte de la información de este artículo la obtuve del trabajo “Secrets revealed: How Magicians Protect Intellectual Property without law”, de Jacob Loshin (Yale Law School, 2007) y del artículo “The honor system”, de Chris Jones. El primero es un “paper” especializado pero el segundo es un artículo de divulgación que no solo aporta más información al caso sino que es, sencillamente, uno de los mejores artículos que leí en el año.

  2. offler dijo:

    El nombre del mago enmascarado es Val (no Bill) Valentino y si ves la entrada en la Wikipedia más que exiliado a Brasil fué a Brasil a hacer un programa similar, y después lo ha hecho en Japón y actualmente en Chile.

    • Francisco dijo:

      Efectivamente, el mago enmascarado se llama Val y no Bill. Pero el artículo que cito arriba dice que Valentino tuvo que “exiliarse” porque los magos americanos le hicieron difícil su vida, luego de que se revelara su traición.
      Gracias por pasar y por la corrección.

  3. Myscha dijo:

    No sólo es un artículo traducido, sino que encima está traducido de manera pésima.

  4. Treal dijo:

    Curioso, muy curioso el tema. Solo un apunte. No es Bill Valentino, es Val Valentino.

  5. A dijo:

    Magician’s code… Barney said

  6. orestesca dijo:

    Estoy de acuerdo con Myscha. Coger un texto en otro idioma y traducirlo, pero solamente indicarlo en un comentario me parece un poco cutre.
    A parte de esto, los magos si que patentan espectáculos, aparatos, marcas, música e incluso rutinas enteras. Hay que informarse un poco mejor.

    • Francisco dijo:

      Hola Oretesca,

      Gracias por tu comentario. Te cuento que mi intención fue simplemente divulgar un artículo especializado. Por eso lo cito al pie.
      Paso a responder tu inquietud. Es cierto que la ley protege la rutina del mago y lo menciono en el artículo. No es necesario el registro porque la ley protege al autor desde la creación de su obra, sin necesidad del registro. También es cierto que un mago puede registrar su invención pero para ello tiene que revelar el secreto en la oficina de patentes y, sabemos, que ese es precisamente el problema: al mago no le conviene hacerlo.
      Los registros de marca, la protección del nombre, de la música, del vestuario, etc tampoco protegen el secreto del truco por lo que son irrelevantes.
      Pese a estas dificultades está industria sea altamente innovadora. Y eso me pareció curioso.
      Muchas gracias por dejar tu comentario

  7. mabril dijo:

    Un artículo de este tipo tendría que haberlo escrito un mago. Te dejo la opinión de uno:
    Quiero rectificar lo que dices en el artículo de hablas de que los magos estamos “entrenados para mentir”. Los magos somos artistas que practicamos horas y horas para ilusionar, divertir y entretener al público.

    La magia hay que verla tal y como se ve una película o una obra de teatro. Por ejemplo si vemos en un teatro a un actor morir, sabemos que no es real pero lo percibimos como tal para poder sentir y disfrutar lo que quiere el artista/obra/película transmitir. Con la magia hay que hacer lo mismo.

    “Cuándo alguien te señale la luna, no te quedes mirando su dedo.”

    Atentamente, Miguel

    • Francisco dijo:

      Hola mabril,

      Lo dije con el mayor de los respetos. Todavía recuerdo la primera vez que vi un mago sobre un escenario. Además de excelente actor era un muy buen humorista y, por supuesto, extremadamente hábil en lo que hacía. Desde entonces nunca dejó de sorprenderme como tu gremio es capaz de hacernos creer que las leyes de la naturaleza no existen.
      Ese primer mago era un empresario bastante importante que, en sus tiempos libres, entretenía a chicos (y grandes). Eso también era magia.

  8. pc ofertas dijo:

    bua XD la verdad es que sigue sorprendiendo y aun que mucha gente diga es que hay un agujero por detrás del baul, en verdad no hay ningún agujero así que expliquense como lo ha hecho xD

  9. mi dijo:

    pero si la que sale despues del baul lleva otro traje, no es la misma tia. Ademas cuando la chica se coloca la manta se puede obserbar en sus pies un movimiento que es el chico que se esta preparando para saltar y coger la manta mientras la chica se tira de espaldas

  10. iurgi dijo:

    Sobre el último comentario, sí, la que sale es la misma chica -Charlotte- y el cambio de vestuario es una dificultad añadida para demostrar la imposibilidad del efecto mágico. De lo demás la calidad del video da lugar a muchas especulaciones. En las presentaciones más clásicas de este efecto, se hace subir a unos espectadores que comprueban la solidez del baúl, que no haya trampillas, que el saco tenga fondo, la realidad de las esposas o cadenas, etcétera. En televisión todo esto no tiene sentido -ralentizaría la puesta en escena y además siempre puede pensarse en casa que todos los que están en el escenario son compinches puestos de acuerdo- por eso los Pendragons dejaron a un lado estas cosas como mostrar las esposas, girar el cajón, etcétera y se concentraron en que la transformación de Charlotte en Jhonatan sea lo más rápida posible, que sea instantánea. De modo que aunque las esposas fuesen falsas o hubiera un hueco por detrás diese lo mismo porque todo es instantáneo. Y el cambio de vestuario es para acentuar esto. Otros ilusionistas que han trabajado en tv, ante el mismo problema -el público no puede examinar el material desde sus casas- han optado por otras soluciones como mostrar el baúl vacío antes de empezar y al final además del intercambio de personas hacer aparecer uno o dos leopardos.
    Sobre el artículo que origina estos comentarios. Todo puede matizarse. Hay patentes en magia, registros en derechos de autor de guiones, etcétera como en cualquier industria. Pero es verdad que básicamente lo que se dice es cierto. También que hay fabricantes piratas que violan derechos, a veces legales y a veces morales. Lo mismo que pseudoartistas que roban la puesta en escena de sus compañeros. Pero como en cualquier industria. Aún con estos y otros matices que pueden hacerse así gracias por este acercamiento a los interiores de nuestra profesión.

    • Iurgi,

      Gracias por tu comentario. La verdad que es muy bueno tener la visión de un mago. Y me gustó mucho también que, sin revelar el truco, dieras algunas alternativas y contaras las dificultades de un truco televisivo.
      De todos modos, yo prefiero pensar que es magia.
      Saludos

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