La Corte del Reino Unido y las “amenazas” por Twitter

Paul Chambers estaba enojado. En enero de 2010 se enteró que el Aeropuerto de Robin Hood en South Yorkshire (Inglaterra) estaba cerrado por mal tiempo. Se suponía que en una semana viajaría a Irlanda del Norte a visitar a un amigo, entonces cometió un fatídico error, tuiteo:

“Maldición, el aeropuerto de Robin Hood está cerrado. Tienen una semana para solucionarlo, caso contrario, haré explotar el aeropuerto”.

El mensaje instantáneamente estuvo disponible para sus 600 seguidores y hubiera caído en el olvido si no fuera porque, unos días después, un empleado del aeropuerto lo leyó al buscar tuits que se refirieran al aeropuerto. El empleado informó a su supervisor, el supervisor a la policía y la policía lo arrestó. En mayo de 2010 un Tribunal de Doncaster lo hayó culpable del delito de enviar un mensaje amenazante a través de una red de comunicación pública. Paul Chambers fue multado y perdió su trabajo a raíz del incidente.

Lo curioso del caso es que todos los involucrados, y no solo el Sr. Chambers, consideraron que su tuit fue un simple chiste. El empleado informó a su supervisor porque así debía proceder, el supervisor pensó que no era una amenaza pero, también por rutina, refirió el asunto a la policía del aeropuerto, que dejó dormir el asunto, pero se lo comunicó a a Scotland Yard, que lo arrestó.  Aún así, el Tribunal que lo condenó consideró que una persona normal consideraría amenazante el tuit (evidentemente, ninguno de esos jueces tiene cuenta en Twitter).

Hoy, 27 de julio de 2012, la UK High Court, revocó la sentencia  (aquí en PDF). El principal argumento de la Corte fue, precisamente, que todos aquellos que leyeron el mensaje no lo considerarón amenazante y que ese simple hecho era relevante para resolver el caso.

En Argentina, entiendo, el caso hubiera sido analizado a la luz del Artículo 211 del Código Penal que señala que “será reprimido con prisión de dos a seis años, el que, para infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes, hiciere señales, diere voces de alarma, amenazare con la comisión de un delito de peligro común, o empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos”.

Al igual que en la legislación inglesa nuestra ley requiere la intención de infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes. Claramente, un tuit en broma no satisface este requisito pero yo, por las dudas, voy a borrar algunos.

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2 respuestas a La Corte del Reino Unido y las “amenazas” por Twitter

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