¿Qué te pasa Clarín? Las marcas e Internet

Logo del Grupo Clarín

Logo del Grupo Clarín

En marzo de 2009 Matías Castañeda registró el sitio web http://www.quetepasaclarin.com, en alusión a la ya famosa frase del ex presidente Néstor Kirchner (el sitio hoy ya no existe). Quetepasaclarin.com era un blog crítico de los medios en general y del Grupo Clarín en particular.

El Grupo Clarín demandó ese mismo año al Señor Castañeda para que cese en el uso indebido de su marca registrada “Clarín” y para que le transfiera el dominio, todo con fundamento en la Ley de Marcas y Designaciones (N°22.362).

logo de quetepasaclarin.com

Logo del sitio quetepasaclarin.com

Clarín obtuvo una medida cautelar y luego, en primera Instancia, una sentencia favorable que condenó al demandado a transferir el sitio y pagar la suma de $20.000 en concepto de daños y perjuicios. El demandado apeló la sentencia y hoy se conoció la sentencia de la Cámara Federal Civil y Comercial (Sala III), de febrero de este año, que revocó la sentencia de primera instancia y falló a favor del señor Castañeda.

Fundamentos del fallo

La defensa central del demandado fue que él no había hecho un uso marcario de la marca Clarín. Es que el fundamento económico de las leyes de marcas es que ellas facilitan al consumidor identificar un bien o servicio: si no existieran las marcas el consumidor debería detallar todas las características del bien o servicio que quiere adquirir; pero con las marcas es tan fácil como decir “Quiero una Coca Cola”.  Por eso lo que la ley prohíbe es  que un competidor use la marca de un tercero para identificar un bien o servicio propio pero no impide que un particular mencione la marca aún con ánimo de critica. Y es por eso que actividades tan diversas como la publicidad comparativa o la reseña agria y salvaje de productos y servicios son legales.

Y esto es precisamente lo que dice la sentencia de cámara:

“no habré de considerar que por el mero hecho de haber incluido la marca ajena en el nombre del blog, se encuentre configurada una infracción marcaria que genera derecho a reparación”.

Y la Cámara agrega que para que haya uso marcario debe haber posibilidad de confusión, es decir que el consumidor piense que el producto o servicio en cuestión está vinculado con el titular marcario cuando en la realidad no lo está. Claramente, ninguna posibilidad de confusión puede haber entre un blog de análisis político crítico de un grupo periodístico y el grupo en sí.

Pero la Ley de Marcas no ampara el uso denigrante de una marca ajena y ese es el punto central de la sentencia porque, a primera vista, ¿Qué hay más denigrante que agregarle cuernos y cola al logo de una empresa? (el logo es una marca registrada).

La Cámara dice que acá existe un evidente conflicto entre el derecho de Clarín de proteger su marca y el derecho del autor del blog de expresar su opinión. Y la Cámara cita el fallo “Sujarchuck”, que comentamos aquí, que deja claro que un blog es un medio de expresión y como tal goza de protección.

Y la Cámara resuelve este conflicto a favor del demandado:

La denominación “quetepasaclarín” tiene un sentido particular muy claro e identifica sin duda alguna una posición respecto del grupo empresario, que se corresponde con la que aparentemente tenía en el momento que pronunció la frase el ex presidente Kirchner. De allí que el público puede suponer que se trata de un espacio vinculado con la libertad de expresión y la discusión acerca de los medios, pero es altamente improbable que esta frase crítica respecto del grupo pueda llevar a confusión a nadie”. 

Tal vez la más importante lección de este fallo es que en la era de Internet hay que cuidarse, antes que todo del efecto Streissand, y me voy a permitir a citarme a mi mismo, en este artículo del 2011:

“La tercera, y tal vez la más importante recomendación, es no sobreactuar. Puede que un cliente de la empresa, por ejemplo disconforme con el servicio, haga una página en Facebook donde lo critique. Si este cliente utilizare la marca o el nombre comercial de la empresa, hay que estudiar con mucho cuidado si esto constituye una infracción marcaria o un legitimo derecho a expresarse en relación al servicio.  Tal vez antes de iniciar medidas legales sería mejor resolver el problema desde lo comercial, participando en la página y brindando una solución al problema.  Caso contrario, y efecto Streissand mediante, la empresa misma puede dañar su marca aún mas con un problema de relaciones públicas incontrolable”.

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