El debate histórico está protegido por la garantía de libertad de expresión

La Corte Suprema de la Nación resolvió el 5 de agosto de 2014 un caso muy curioso sobre la libertad de expresión y el debate histórico. La causa es “Irigoyen, Juan Carlos Hipólito c/ Fundación Wallenberg y otro s/ daños y perjuicios”. Aquí se puede consultar el Dictamen de la Procuración y aquí la Sentencia.

La historia comienza hace unos 70 años en la Alemania Nazi. En ese entonces el Ing. Luis Hernán Irigoyen se desempeñaba como diplomático argentino ante el Tercer Reich. En 2001, informa Infojus, la Cancillería colocó una placa en homenaje a los diplomáticos argentinos que “se mostraron solidarios con las víctimas del nazismo”, entre ellos el Ing. Irigoyen. Esto provocó la reacción de la  Fundación Internacional Raoul Wallenberg, que en un comunicado acusó al Ing. Irigoyen de haber sido “cómplice del asesinato de cien judíos argentinos en el Holocausto”. La Cancillería ordenó una investigación y el retiro preventivo de la placa en el año 2005.

A raíz de estos hechos el Sr, Juan Carlos Hipólito Irigoyen, nieto del Ing. Irigoyen, demandó a la Fundación Wallemberg por daños y perjuicios. En Primera Instancia la justicia le dio la razón y condenó a la fundación demandada al pago de la suma de $50.000 en concepto de daño moral. La sentencia fue confirmada en apelación, lo que motivó la intervención de la Corte que hizo lugar al recurso y revocó la sentencia.

Fundamentos del fallo

Tanto la procuración como la Corte destacan que los hechos que se discuten en la causa son parte de un debate histórico aún no cerrado, que es el rol de los diplomáticos argentinos durante el nazismo. La Procuración indica que existieron al menos tres comisiones que intentaron dilucidar estos hechos y la Corte cita las conclusiones de una de ellas, que sostuvo que no hay elementos concluyentes para pronunciarse en uno u otro sentido.

Para la Corte, la Fundación demandada basó su denuncia en diversas fuentes que citó, por lo que se aplica el precedente “Campillay”, sobre el que escribí aquí. Ninguna responsabilidad cabe por ello a la Fundación Wallemberg.

Pero esta Fundación no solo citó fuentes para justificar su denuncia también opinó que el Ing. Irigoyen había sido cómplice en el asesinato de 100 judíos argentinos. Y por tratarse de una opinión la Corte aplicó la doctrina de la “Real Malicia”, sobre la que también escribí aquí. La Corte señala que en el debate histórico, como en el resto de ellos, es común recurrir a la hipérbole y cita un precedente de la Corte americana “Letters Carriers vs. Austin“, donde una de las partes había sido acusada de traición (ver también sobre este tema Quantin c. Benedetti)

La conclusión de la mayoría es que en un debate histórico o político o en cualquier otro tipo de polémica pública las palabras no deben ser tomadas en su sentido jurídico estricto y que tampoco es conveniente que este tipo de controversias sean sometidas a la autoridad de los magistrados: si tres comisiones no pudieron determinar el rol del Ing. Irigoyen en estos hechos es harto improbable que los Jueces de la Corte puedan hacerlo. Por lo tanto es conveniente que la discusión permanezca en ese ámbito y que triunfe, si puede, la verdad.

El Dr. Zaffaroni comparte el voto de la mayoría pero agrega algo muy interesante ¿Realmente el demandante, nieto del Ing. Irigoyen, tiene un agravio moral? La respuesta del Dr. Zaffaroni es que este agravio moral debe ser presumido en casos de parentesco de primer grado, pero debe ser probado en el resto de los casos: la mera invocación del honor de la familia no alcanza por cuanto esto limitaría la investigación histórica (u otro tipo de actividades perfectamente legitimas).

 

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3 respuestas a El debate histórico está protegido por la garantía de libertad de expresión

  1. Raul Cossio dijo:

    Zaffaroni equivoca, yo me siento agraviado por publicaciones de algunos historiadores que dicen que mi tatarabuela tuvo romance con el General San Martín sin citar fuentes. Es un agravio a la familia. Mas si tenemos en cuenta que cuando San Marín paso por Tucumán en 1814 Juana Rosa tenía un embarazo de 7 mese y medio. pero que otra cosa se puede esperar de este particularmiembo de la Corte.

    • Hola Raúl,

      Muchas gracias por el comentario. La verdad es que es un tema interesante. Por un lado entiendo que en algún momento debería haber una “fecha de corte”, es decir un momento en que los temas pasen a ser de exclusivo interés de la historia. Por otro lado, comprendo que el descendiente de una persona puede sentirse de verdad afectado, sobre todo cuando le consta que el investigador, por torpe o por agenda, da un dato evidentemente erróneo como el que describís.

  2. Pingback: 33 son mejores: repertorio y síntesis de los fallos más importantes de la Corte en 2014 | RyR Abogados Granada

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