Ladislao Szabo, nuestro Don Draper

“Mad Men”

“Szabo, Ladislao c. Remington Rand Sudamericana S.A” (CnCiv. Sala B, Sentencia del 22 de julio de 1963) es un caso de manual de propiedad de intelectual y merece ser recordado.

Ladislao Szabo, periodista y escritor, ingresó a trabajar a la compañía Remington en 1953. Remington fabricaba las famosas maquinas de escribir del mismo nombre pero Szabo comenzó como periodista en una publicación de la empresa. Pronto fue ascendido a jefe de publicidad. Renunció en 1958 y un año después demandó a su ex empleador en pleito civil por $300.000 de la época.

El reclamo era por daños y perjuicios. Szabo alegó que la compañía había hecho un uso ilegitimo de una obra intelectual que él depositó en el registro de derecho de autor en 1957. Peor, el presidente de la compañía se había arrogado la autoría de la obra en forma pública.

La compañía Remington se defendió alegando que el señor Szabo había registrado esa obra con abuso de confianza dado que ella había sido creada en reuniones de trabajo pero, aún si se considerara de su autoría, lo cierto que el señor Szabo trabajaba como jefe de publicidad de la empresa y que su trabajo consistía, precisamente, en aportar ideas para posibles campañas.

La sentencia

En segunda instancia la justicia llegó a la conclusión que Ladislao Szabo había sido “…quien ideó y creó el programa publicitario… el cerebro que engendró la idea y el nervio que le dio vida material”. También concluyó que este programa publicitario era algo más que una mera idea (que no está protegida por la ley) y tenía la entidad de una obra intelectual (que sí está protegida).

Pero de todos modos falló en contrato de Ladislao Szabo y a favor de su ex empleador. Porque los jueces también concluyeron que el Sr. Szabo tenía por función especifica dentro de la empresa la de aportar ideas y planes publicitarios y como está era su obligación entonces no quedaban dudas que la empresa era la “dueña”, la titular del plan publicitario ideado por Szabo:

“La paternidad o derecho moral de la obra intelectual corresponde a su creador, pero, como propiedad registrable y valor de uso y explotación, pertenece jurídicamente al empleador, quien, bajo la forma de compensación económica mensual, ha retribuido el trabajo intelectual de su dependiente, producido en ocasión del servicio y dentro de sus funciones explícitas o implícitas”.

Está solución fue incorporada en forma explicita a nuestra Ley de Propiedad Intelectual para el caso del software (Art. 4 inc. d) y está prevista en forma general para los trabajadores en relación de dependencia (Art. 82 de la Ley de Contrato de Trabajo).

Los jueces fallaron en contra de nuestro Don Draper pero, al final de la sentencia, pidieron a la empresa que por un imperativo ético, más no legal, contemplara la posibilidad de otorgar una gratificación adicional al Sr. Szabo, por el valiosísimo aporte que le había realizado con es plan de publicidad.

¿Cuál era el bendito plan de publicidad? En el año 1957, Ladislao Szabo ideó y logró imponer el “Día de la Secretaria”.

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2 respuestas a Ladislao Szabo, nuestro Don Draper

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