No, no podes registrar una rutina de yoga

Dice la ley argentina de derecho de autor:

“La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí.” (art. 1 Ley. 11.723).

Que la ley protege la expresión de una idea pero no la idea en sí es un concepto solo aparentemente sencillo. En otra entrada intenté explicarlo con el ejemplo de las recetas de cocina. Hace unos días un fallo de los Estados Unidos lo explicó en una causa que involucraba una rutina de yoga. La causa se llama “Bikram’s Yoga College of India vs. Evolation Yoga LLC” (Sentencia PDF).

Los hechos son sencillos. Bikram Choudhury es un famoso instructor de yoga, que reside en Estados Unidos. En 1979 publicó un libro titulado “Bikram’s Beginning Yoga Class”, que contenía una secuencia de 26 ejercicios de yoga. Los demandados, Mark Drost y Zefea Samson, se inscribieron en un curso para profesores de yoga dictado por el demandante. Una vez graduados abrieron su propia escuela de yoga en la que enseñaron la rutina que aprendieron del demandante. En 2011 fueron demandados con el argumento que al enseñar la rutina violaban los derechos de autor del señor Choudhury.

El fallo

La Constitución americana, al igual que la argentina, garantiza tanto los derechos de autor como la libertad de expresión. La dicotomía idea/expresión de la idea es una de las formas en que la ley protege los derechos de los autores sin menguar la garantía de la libertad de expresión. O como lo dicen los jueces:“Con este fin el derecho de autor garantiza a los autores sus expresiones originales pero incentiva a otros a crear libremente usando las ideas y la información de la obra” (Feist Publications, Inc., v. Rural Telephone Service Co). Por esa razón es que “… toda idea, teoría y hecho en una obra protegida está disponible para su aprovechamiento por el público desde el mismo momento de su publicación” (Golan v. Holder).

Para los jueces la rutina de yoga es una idea y por lo tanto no está protegida por el derecho de autor. Para llegar a esta conclusión desestiman los argumentos del demandante que son los siguientes: 1) La secuencia constituye la expresión de una idea; 2) La secuencia es una compilación, y la ley protege las compilaciones; y 3) La secuencia es una coreografía, y la ley protege las coreografías. Los trataré por separado

  1. La secuencia es la expresión de una idea

Para los jueces una rutina de yoga es un proceso de ejercicios de la misma forma que una receta de cocina es un listado de ingredientes y el proceso de su elaboración.

Los jueces dan el siguiente ejemplo de otro proceso no protegido: un médico puede publicar la receta de una droga pero no podrá impedir que otra persona elaboré esa droga a partir de su receta ¿Pero cómo, las recetas farmacéuticas no están protegidas? En algunos casos sí, dicen los jueces, pero no por la ley de derecho de autor sino por la ley de patentes, que es mucho más estricta: a la primera le basta que una obra sea original; la ley de patentes requiere que el procedimiento sea novedoso. Sólo si el procedimiento es novedoso y su autor ha cumplido con los estrictos trámites de esta ley gozará su protección.

Pero nunca gozará de la protección de las leyes de derecho de autor.

2. La secuencia es una compilación de datos

La ley americana de derecho de autor, al igual que la argentina, protege las compilaciones. Pero esto no sirve al demandante. El argumento de los jueces es sencillo: si la secuencia es una idea no adquiere protección por estar dividida en varias partes. O dicho de otro modo: una compilación de ideas no deja de ser muchas ideas.

Porque si se acepta el argumento de los demandantes, agregan los jueces, entonces una receta de cocina puede ser considerada una “compilación de ingredientes”, lo mismo sucedería con las instrucciones para reparar un reloj o un procedimiento para batir la manteca.

3. La secuencia es una coreografía

Las coreografías, como las compilaciones, están protegidas tanto por la ley de derecho de autor americana como por nuestra ley. Los jueces analizan varias definiciones de coreografía. Tomo una que seguro fue escrita por un abogado: “Sucesión estática y kinésica de movimientos corporales con ritmo y relación espacial determinado”.

Para los jueces está secuencia no es una coreografía por la misma razón que no es una compilación: es una idea, un proceso. Cierto, dicen los jueces, en esta secuencia, como en una coreografía, hay una “sucesión de movimientos”. Sí, pero también la hay en un método para perforar un pozo. No es casualidad: en todo proceso hay una secuencia de pasos y si eso bastara para otorgar protección de derecho de autor entonces la maniobra de Heimlich o la blitzkrieg también estarían protegidas.

Conclusión

El sistema legal protege las leyes de derecho de autor, pero insertas en ese mismo sistema. Es un error tomarlas por separado. Por esta razón es que la ley de derecho de autor no es absoluta y contiene varias limitaciones, como la dicotomía idea/expresión de una idea y el limite temporal que da el dominio público.

En este caso el demandante quería evitar que sus ex alumnos compitan con el libremente en el mercado y para eso quiso utilizar la ley de derecho de autor. Los jueces, por suerte, no le dieron la razón.

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